Yo, que no estoy invitada a ser poeta, derramaré mi sangre, aislada desde mi habitación, para escribir cosas que a nadie le importan, para trazar en un lienzo los hechos que nadie verá, para olvidarme simplemente de que existo.
Para morir tan atormentada como estoy desde que me miré en el espejo y me pregunté que hacía acá yo...
Quizás me equivoco, quizás muera con el deseo de no volver como Frida Kahlo; quizás mi vida no sea tan terrible como la de ella, quien lo puede saber, solo sé que amo con tanta o más pasión que ella.