Hay días en que lo tengo todo; o al menos eso creo. Hay momentos en que ningún problema logra hacerme sentir mal. Son esos momentos en que logro apreciar ciertas cosas que olvido, esas que tengo muy adentro; esas que saben disfrutar el silencio.
Hoy no lo tengo todo, es más, me siento bien vacía acá dentro. No se qué necesito pero está fuera de aquí.
Te veo y quiero gritar cada pensamiento que me aprieta la garganta…
Son estos días en los que me pierdo entre pensamientos oscuros y tristes. Es tu culpa y la de él. Es mi culpa por creer.
Necesito romper este silencio…
Saturday, January 21, 2006
Sunday, January 15, 2006
Caburga 2006
Al momento de salir sabía que se me olvidaba algo, así que antes de meterme al auto corrí de nuevo a mi pieza a buscar un chaleco y a ver que más me faltaba.
Ya en el bus, con dolor de garganta, me di cuenta de que había olvidado el Profedol... Fui bastante tonta, pero no fue gran cosa, pasé algunos malestares tomando Ibuprofeno; casi no lo necesité. Bien por mí.
El viaje fue largo, incómodo, a ratos muy frío. Llegamos y no caminamos mucho para encontrar nuestro rincón.
La verdad es que como ruta no ibamos a tener campamento, porque no teníamos jefe.. pero insistimos hasta que nos dejaran ir y fuimos 9 los que acampamos en aquel rincón.
Era muy bello, pero con el tiempo nos dimos cuenta de las desventajas.
Luego de instalarnos y hacer algunas construcciones, nos dio la bienvenida una fuerte lluvia que duraría algunos días. Nosotras, que eramos sólo tres mujeres, dormimos en una carpa para dos por lo que las mochilas con la ropa se nos mojaron y los conflictos en la carpa ya parecían de reality.. jajaja. En cuanto a los hombres, bueno.. a ellos se les anegó la carpa, se les llenó de posas así que obligados a estar afuera desde tempranito haciendo cosas para matar el tiempo.
Al parar la lluvia mataba por caminar un poco... lo único que queríamos era recorrer el lugar y agotar las energías que estaban guardadas de los días anteriores, así que nos fuimos de RAID (una excursión que tiene distintos fines). La idea era salir a la 9:00 u 8:30, no recuerdo bien, y regresar a la hora de almuerzo. El objetivo era subir por uno de los cerros que estaban alrrededor del lago Caburga para llegar hasta las araucarias, de ahí llegar a un lago X que conocía nuestro jefe para bañarnos allí y luego bajar a nuestro campamento. Pero lo que sucedió fue algo distinto. Partimos a la hora indicada, yo me fui sin tomar desayuno. Iba todo relativamente bien hasta que supe que para llegar al cerro debíamos cruzar un río. Me saqué las zapatillas, me arremanqué el pantalón y mis pies comenzaron a sentir el dolor poco a poco. Ya en la mitad del río, con los pies congelados y adoloridos decidí ponerme las zapatillas y seguir a donde fuera con los pies mojados, ya daba igual. Al terminar de ponérmelas escucho a alguien bromear diciendo: "la parte que viene es muy onda, vamos a tener que nadar". Intenté reirme, pero al ver cruzar al jefe me quise devolver. Sí, así de sincera soy, me bajó tada la cosa de yo no haría tal cosa y me quería devolver.
Me quedé a unos 10 metros de distancia de donde había que nadar su buen rato. Miraba atrás y quería devolverme. Pero seguí. ¿Porqué no iba a poder cruzar cinco metros contra la corriente hasta la otra orilla del río? Jaja.
Pasé casi de las últimas. Al ver cómo a algunos se les iban las zapatillas o bototos por el río me saqué mis zapatillas para tirarlas a la orilla primero.
Ahi estaban algunos que me decían "Carol, nada contra el río, contra la corriente" mientras yo me acordaba de los que se agarraron a penas de una cuerda que hacía como barrera.
Me tiré, así repentinamente, sin pensarlo más y nadé hasta llegar a la orilla. Paré antes que la cuerda así que salí del agual felizmente congelada.
Después de que todos pasaran continuamos buscando una salida de esa orilla. Plantas, barro, piedras, subidas, algunos descansos y así se nos fueron varias horas. Cuando iba adelante descansaba su buen rato porque los últimos estaban muy lejos. Eso hiso que se nos hiciera tarde y como a las 3:00 no estábamos ni a la mitad del camino. Hacía hambre, sed y di tanto jugo que los demás sólo se reían y se preguntaban de a dónde sacaba energía o me ignoraban. Yo me preguntaba si era efecto de esta intuición de desastre que sentía.
Bueno después de ese descanso seguimos hasta comenzar a escalar casi en vertical y a ver que había peligro con algunas piedras que se desprendían, que si bien no eran muy grandes, agarraban su pero con la velocidad de la caída. Todos sentíamos el peligro y yo comenzé desviar mi atención en algo más motivador como llegar a la laguna; que en ese momento a todos nos parecía ya una farsa. Pero había que seguir, volver era estúpido, porque era más difícil y quedarse allí era un suicidio.
El indicador de la altura marcaba y marcaba metros. Cerca de los 1700 metros pude abrazar a una araucaria que se encontraba en una roca. Sí, me subí a la roca para abrazarla, no podía seguir sin hacerlo, ya que era como la única que tenía cerca y después de tanto camino tenía que hacerlo.
Aquí llegó lo dificil eso sí... o parte del momento más crítico; creo. Teníamos que subir una parte bien difícil y la altura tenía a muchos mal. Yo empezé a desesperarme por dentro, pero cuando noté que habían algunos que estaban peor supe que la solución no era mostrar lo que sentía. Éste no era otro momento de terapia grupal... Una niña se puso a llorar y la convencí de subir.. Luego de eso muchos quedaron medios shockeados y nadie quería subir... Entre algunos los convencimos y a la hora de subir yo, lo hice agotada después de sentir como todos los demás ya se estaban angustiando.
Cuando por fin nos volvimos a reunir todos encontramos unos arbustos con bayas comestibles... Parecíamos no se qué comiendo los pequeños frutos, pero era lo que había y a la hora de seguir nos costó despegarnos de ahí.
Caminamos y caminamos entre las plantas con espinas que ya me tenían las piernas y las manos llenas de cortes, pero daba lo mismo si te estabas callendo y tenías que tomar una cosa que te enterrara espinas.
Bueno a veces escuchábamos a algun pendejo gritanto "la laguna, ahí está la laguna!!" e inocentemente avanzábamos más rápido en búsqueda de este.
Y qué pasó con la laguna???, resulta que sí existía... y la ví y tomé agua de ahí... tomé harina tostada con agua; que creo que se llama ulpo y comí algo de pan que llevamos. Eso en la super laguna y ya teníamos que irnos porque ya se nos hacía tarde y se nos acababan las horas de luz, teníamos que encontrar el camino de vuela.
Y qué creen?, lo encontramos o no?
NOO, si no hasta el otro día... nos quedamos a pasar la noche, en la que mantuvimos un fuego y algunos dormimos bajo un vivak (una construcción que es como un techo bajo hecho de troncos).
Cada uno comió un pedacito de papa que pusimos en las brazas y harto ulpo. No me gustaba, pero en esas condiciones TOO PA' DENTRO!
A las 6:30 del otro día partimos de vuelta. Más espinas, barro, piedras y mucho más cansancio.
Cuando volvimos a pasar por el río, lo hicimos en una parte que la pudimos pasar caminando.
Llegamos y los de Manada (los mas chiquitos y sus jefes) nos esperaban con sopa y pancito... Llegué a dormir y a comer harto.. algunos a bañarse.. yo dejé eso para el otro día... estaba más lindo.
Esa fue la gran cosa del campamento... el resto fueron días relajados, con sol y harta comida..
A la vuelta nos pasaron muchas cosas chistosas, pero bueh.. será para otra que las cuente.
Fuera de cómo haya sido este campamento, siempre me ayudan a crecer y a valorar lo que tengo.
Buena Caza.
Subscribe to:
Comments (Atom)